jueves, 18 de noviembre de 2010

Dread Mar I: milagro de música

INSPIRÓ A LUCHAR POR LA PAZ
Mariano Castro llenó dos veces el microestadio de Deportivo Morón e hizo vibrar a cientos de fans que se entregaron al encanto de las canciones de su último disco: “Viví en Do”.
Así, el poder de Dread Mar I volvió a demostrar que el reggae está lejos de ser solo una moda de estéreos y de reversiones en cumbia: llegó para quedarse definitivamente. Y no es una novedad.
Pasadas las 20.30 del viernes, las luces del recinto cedieron para dar luz al simple pero imponente escenario. Allí, una estrella de Etiopía, ícono de la religión rastafari, marcaba los tiempos de cada tema, en una atmósfera ideal para una jornada ideal.
Se lo notaba agotado a Mariano, frontman del combo “Dread Mar I y los guerreros del Rey”, después de un fin de semana agitado, pero feliz, entero, cantando, pidiendo la participación de todos y atento para pedir que la marea de brazos hiciera un caminito a una persona que debía pasar con la silla de ruedas.
Así es él: auténtico, sencillo, capaz de cualquier cosa… y dueño de una voz única para el género. Del recital en sí, hay que decir la banda recorrió en su totalidad la última placa y también, temas de sus otros discos “Jah Guía” y “Amor-es”, cerrando la velada con el clásico “Promesas”.
Siempre, sostenido por sus músicos, una selección exquisita de vientos y un tecladista que se animó a los samples. ¿Será lo que nos tiene guardado para el futuro? Esperemos que sí, porque sería una riquísima evolución de un género que suele estancarse.

Un artista en ascenso
Lo negativo del espectáculo fue la salida: una pequeña puerta permitía la descongestión de los cientos de fanáticos que coparon el lugar, donde el “Gallito” hace las veces de local en básquet y vóley.
Dread Mar I es, hoy, el artista más influyente y carismático del momento en la escena musical argenta. Está en el momento justo para subir un peldaño más en el Olimpo artístico que dominan íconos como Charly o Fito.
El reggae siempre estuvo discutido y, salvo Los Pericos o Los Cafres, se manejó en un circuito de ultratumba. Pero quien lleva la bandera, esta vez, es capaz de hacer lo que Fidel nunca pudo: sociabilizar con la gente. Ojalá pueda. Polenta le sobra.
Fecha de Publicación: 2010-11-01
Fuente: El1

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